La angustiosa realidad es que la vida cotidiana del ser humano se halla atrapada
en un complejo inexorable de opuestos -día y noche, nacimiento y muerte,
felicidad y desdicha, bien y mal. Ni siquiera estamos seguros de que uno de ellos pueda subsistir sin el otro,
de que el bien pueda superar al mal o la alegría, derrotar al sufrimiento.
La vida es un continuo campo de batalla. Siempre lo ha sido y siempre lo será.
Si no fuera así nuestra existencia llegaría a su fin...
jueves, 2 de octubre de 2008
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2 comentarios:
la vida y la muerte que grandes las dos y que mal se llevan entre si jajajajajaja.
Como el perro y el gato,más o menos,jejeje.
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