sábado, 18 de abril de 2009

"Tu boca"


No hay mejor océano que ella

para descansar mi lengua...

viernes, 17 de abril de 2009

"Hoy"

Hoy es uno de esos días tranquilos y moderados, que destilan rutina por todas partes.
No ha habido grandes carcajadas, ni grandes conversaciones, ni grandes emociones…
Esta es la normalidad de los días normales en los que no asoma ni la luz ni la sombra.
En los que la calidez del mediodía apaga el frescor de la madrugada.
Y cada noche es igual a la anterior.
Los días normales que llegan y se quedan, para poder tomar aire, para respirar, sin necesidad de contar hasta diez, sin tener que cerrar los ojos para no ver aquello que no deseamos mirar.
Esos días en los que no se espera nada, porque nada ha de pasar....

sábado, 4 de abril de 2009

"Quisiera..."


Quisiera ser muchas cosas, pero soy lo que soy...

y de momento no me he arrepentido.

Podría incluso ser más aún, pero entonces no sería yo....

"Que final?..."

Hoy alcancé la puerta del destino ¿de mi destino?

Estaba al fondo de un pasillo angosto y oscuro.

De tablones carcomidos por el tiempo y deslucido por tantos pies que pasaron por allí buscando. ¿Encontraron? Debo suponer que sí, dado que el susurro de las voces, antaño atrapadas en las paredes, se había desvanecido.

Manchas de humedades indefinidas marcaban las líneas de las manos de algún alma errante. ¿Sangre, sudor, lágrimas, penas?

Me perdía en cada detalle, pues también eran los míos.

Escritos sobre muros que en algún tiempo, feliz, fueron de un blanco impoluto y con el paso de décadas fueron sufriendo, como los moradores, desconchones de soledad.

Miles de puertas, miles de vidas que dejaban atrás un pasado.

A tientas, como cuando juegas a las tinieblas, buscaba.

Mis manos seguían surcos enmohecidos grabados con algo punzante que había levantado la pintura amarillenta, dejando allí retazos de una rabia incontenible.

Aquel era el final

¿mi final?

¿Qué final?...

"A veces no es suficiente..."

Nos aburrimos de pensar a cada momento en qué nos equivocamos, cuando las cosas no salen bien, o no salen como uno quiere.

Nos arrepentimos a veces de hablar de más o de callar las cosas que deben de ser dichas. Olvidamos mirar de frente para perdernos en mentiras o ensueños.

He de confesar que el paso de los días cada vez se hace más largo; debe ser por la luz, que se rebela, o el deseo de que todo no sea tan tedioso.

Vuelo y me estrello.

Dejo escritos pensamientos que vuelan entre mis dedos, no miro lo que escribo, sólo dejo llevar la mente, y entre tantas palabras habrá una frase que signifique algo, habrá algo que quiero decirte y no puedo y que se escribirá solo.

Habrá heridas, rasguños y grietas de un cuerpo que se hace fuerte, que no quiere olvidar; que no puede, que no debe.

Si te olvido, si me olvidas, será para siempre, será como enterrar una vida, un pasado.

Al fin y al cabo el pasado nunca nos abandona, nunca se deshace de nosotros ya que su historia está escrita en nuestra piel, en nuestra alma, en cada paso que andamos y en cada paso que detenemos.

A veces no es suficiente con gritarle que se vaya, que se aleje, que se desprenda de nosotros, que nos deje continuar el camino solos....

"Orgullosa?..."


¿Orgullosa?

Claro que soy orgullosa, como todos.

Y quien diga lo contrario miente.

Cierto que a cada uno el orgullo nos afecta de distinta manera, aunque después de cinco minutos, una está más calmada.

Podría proferir una cantidad de improperios que hasta la Real Academia se asustaría, pero mejor me los guardo para mí; como casi todo y las lágrimas;

en soledad, que es como más duelen y se disfrutan, yo las disfruto, porque lo que no me mata, me hace más fuerte, y las lágrimas, me hacen más fuerte; aunque nunca aprendo y termino por tropezar de nuevo con la misma piedra.

Al fin y al cabo, esas lágrimas son mías y aunque tú tuviste la culpa de que las derramara, quien las conservará, la que siempre tendrá algo que reprocharte por hacerlas brotar; voy a ser yo.

Sigo sin entender porqué los humanos nos empeñamos en hacer daño a las personas que nos quieren, porqué te empeñas en hacerme daño, y lo peor de todo hacérmelo sabiendo mis sentimientos hacia ti.

Hoy he decidido que no puedo más, que no me lo merezco, que las razones que me llevaron a ti no son suficientes para que sigas en mi vida si no sabes apreciarme tal y como soy.

Que no voy a cambiar mi personalidad, NO QUIERO y que no pretendo cambiar la tuya, porque me gustaste tal y como eres, y eso que como humano que eres, estás lleno de defectos: prepotencia, arrogancia, soberbia y un narcisismo que te queda demasiado grande.

Todo ello fruto de una autoestima que debe de ser continuamente enaltecida.

De un ego que ha de ser continuamente alabado.

Falta de personalidad lo definiría yo.

De eso me sobra.

Creo que soy bastante humana, con una personalidad capaz de superar los retos que se me pongan delante a pesar de hundirme a veces.

¿Peco de narcisista yo también con estas palabras? Puede.

Pero no me hacen falta los halagos continuos para sentirme bien conmigo misma.

Me creí capaz de aceptarte, hoy me he dado cuenta de que no puedo, de que el sufrimiento es un pago demasiado alto para mi autoestima.

No me quiero mucho, pero a partir de hoy voy a quererme más, porque soy la única que me conoce, que se acepta y que se quiere tal y como es.

Con mis maravillosos defectos y mis horribles virtudes.

ME QUIERO, hoy me quiero más que ayer y me querré más mañana.

Porque no te necesito para quererme...

"Comenzar de nuevo..."

Todas las despedidas son odiosas y hay que enfrascarlas.

Para ello atrapé ese nudo en la garganta con un cazamariposas, vertí todas las lágrimas en una probeta y las agité, almacené los abrazos sentidos y las promesas de amor al oído.

Por último, busqué un frasco resistente, de tamaño variable en función de la de la cantidad de ingredientes antes mencionados, vertí todo y removí con cariño, con suavidad; cerré como es debido, no se fuera a escapar nada y lo metí en un lugar seco y fresco.
Lo dejé reposar.

No superé aún el adiós...

Tendré que comenzar de nuevo...

"Intenté..."

Intenté comunicarme contigo.

Intenté escribir las palabras en el viento y que la brisa de la mañana te las hiciera llegar.

Trepé al árbol más alto para perder mi mirada en el infinito que crean las llanuras más allá de la razón.

Todo fue inútil.

Pensé en lo que perdía intentándolo; pensé en lo que ganaba si no lo intentaba.

Y entonces sentí quebrarse la rama en la que me hallaba sentada.

No supe que el vacío me engullía hasta que no me encontré en plena oscuridad.

Y sacando fuerzas, que oculto tras la mirada, logré salir de las arenas movedizas que me tragaban en tus recuerdos.

Sigo pensando en ti.

Sigo sintiendo como el cerco se hace más grande, más infinito, más lejano.

Sigo viviendo despojándome de palabras.

Sigo pintando en las nubes.

Sigo cantando en sueños.

Sigo sintiendo.

Y sé que te sigo queriendo...

"El cuento de nunca acabar..."

...Te borraré de mis recuerdos y no quedará ni rastro de ti, ni una mísera huella de tu calor engañoso y traicionero, del perfume de tu cuello, del sabor de tus labios ahora amargos, de tu semblante noble y tu altiva presencia, pero solo bastará uno solo de nuestros fugaces encuentros para que me obligues a volver a olvidar no sea que olvide el porqué de tu olvido y sea tu olvido el que me trague a mi y no el mío el que te trague a ti, recuerda que soy yo la que te quiere olvidar y por eso...

Te borraré de mis recuerdos y no quedará ni rastro de ti, ni una mísera huella de tu calor engañoso y traicionero, del perfume de tu cuello, del sabor de tus labios ahora amargos, de tu semblante noble y tu altiva presencia, pero solo bastará uno solo de nuestros fugaces encuentros para que me obligues a volver a olvidar no sea que olvide el porqué de tu olvido y sea tu olvido el que me trague a mi y no el mío el que te trague a ti, recuerda que soy yo la que te quiere olvidar y por eso...

Te borraré de mis recuerdos y no quedará ni rastro de ti, ni una mísera huella de tu calor engañoso y traicionero, del perfume de tu cuello, del sabor de tus labios ahora amargos, de tu semblante noble y tu altiva presencia, pero solo bastará uno solo de nuestros fugaces encuentros para que me obligues a volver a olvidar no sea que olvide el porqué de tu olvido y sea tu olvido el que me trague a mi y no el mío el que te trague a ti, recuerda que soy yo la que te quiere olvidar y por eso...

"Sueño"

Ayer soñé contigo pero tu no aparecías en el sueño, es extraño.
Pero soñé contigo porque soñé que iba a verte y te encontraba, aunque tu cara no se mostrara, siempre oculta tras un biombo o montado en un coche que se adelanta al lugar de reunión.
Recordaré este sueño como algo cálido, aunque también como algo incompleto, con un borrón que hay que tratar de interpretar o simplemente dejarlo estar...