Los recuerdos acaban regresando a mí y sus astillas se clavan debajo de mi alma.
Siento que derrocho mis sueños mezclándome contigo cuando la noche me vence.
Sé que es necio caer en tus redes de este modo,
estar contigo solamente en sueños.
Pero es lo único que me queda,
el último retazo que conservo de ti,
a parte de la huella de tus besos en mi piel.
Esas cicatrices que se estremecen cuando vuelvo a encontrarme con tus asesinos labios.
Seguiré esperando a que mis párpados y la somnolencia se subleven y se apoderen de mí.
Evitando sentir el deseo de verte, sin conseguirlo.
Tuya en mis sueños, en mi día a día, en mis miedos.
Tal vez un día el alba te traiga y tus besos vuelvan a drogarme.
Quizás despiertes a mi lado y todo haya sido un sueño.
Un mal sueño…
miércoles, 5 de noviembre de 2008
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