Dime que todas las tardes y noches que pasaste conmigo no las has olvidado, que nuestros paseos imaginarios eran distintos a los que ya habías dado antes, que el día o la noche que no nos veíamos se te hacían interminables como a mi, que la luna ya no es tan bella desde que no la miras con mis ojos, y que el sol ya no brilla con la misma intensidad de antes...
Dímelo por favor, pero no me mires a los ojos porque se que todo lo que decías era mentira...
jueves, 4 de septiembre de 2008
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