viernes, 12 de septiembre de 2008

"Mala racha..."

Salir de una mala racha no es difícil,
todo el mundo sale,
las malas rachas terminan solas.
Lo realmente difícil es salir ilesa,
despertarme de la pesadilla con buena
cara y con el cutis terso,
sin que se vean los rastros que la sequedad
provocada por las lágrimas ha dejado en mis mejillas,
en las aletas de mi nariz,
o en el contorno de mis ojos.
Los rastros que la ansiedad ha dejado en mis muslos,
en mis caderas o alrededor del ombligo.
Lo difícil es comenzar a combatir esa falta
de seguridad en mí misma que he ido adquiriendo,
o desadquiriendo para ser más exactos,
durante todos estos meses de angustia.
Lo difícil es dejar de recordar y volver
a ser lo que yo era: alegre, elegante, bonita, inteligente,
dulce, atrevida, irónica y graciosa.
Resulta difícil reir de nuevo,
e imaginar que lo que está por venir puede llegar
a ser tan bueno como lo que se perdió.
Pero lo más difícil es hacer balance,
darme cuenta de quienes son las personas que han
estado a mi lado en todo momento,
y quienes son las que yo esperaba
que estuvieran y no han estado.
Limpiar mi la lista de amistades,
tirar a la basura teléfonos que solía usar a diario
como quien tira una camisa vieja
y pasada de moda y desenpolvar,
por otro lado teléfonos habitualmente
poco usados porque vuelven a estar de moda como
el bolso de mano o el abrigo de visón
"vintage" que heredé de mi abuela.
Es paradójico, pero lo más difícil,
después de haber vivido una pesadilla
es aceptar la cruda realidad...

No hay comentarios: