Aquellos lugares que son un rescate del tiempo perdido, claves de nuestra propia insatisfacción.Los recorro: trozos de esquinas, bares, paradas de bus, plazas, cines.Las mismas cosas pero veladas por lo que nunca quise que fueran: nostalgias.
Ahora entiendo por qué la alegría también se aleja aun cuando levantemos imágenes borradas por el miedo.Lo único que hace falta es comprender donde termina la ilusión: ese pasaje hermoso de lo efímero, ese excitante de la vida.
Sin embargo resulta muy necesario aprender a sufrir porque ya no queda nada ni aun lo que será después.
Solamente el infierno de la incertidumbre, solamente la ilimitada alegoría de otra verdad.
Apenas un grabado de mi verdadera imagen o la incomprensión de un rostro que nos hizo soñar alguna vez.
viernes, 5 de septiembre de 2008
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