Escribo porque fui una niña encerrada en un cuarto inventándome historias.
Porque nací con ojos, orejas y con manos que exploran el espacio oscuro que me habita.
Escribo porque tuve un cuerpo de cristal, porque no sé bailar, ni pintarme los ojos y me aburro en las fiestas.
Porque no tengo dios ¡tanto que lo deseo! Escribo porque no me gusta hablar, y debo explicarme el universo hostil, a donde fui abocada, tan fuera de mi madre.
Escribo porque amo, desesperadamente, mis noches y mis días.
Porque me invadió el mar y luzco en la solapa dos amapolas libres.
Escribo, en esencia, porque la muerte duele y no me gusta el mundo donde vivo.
Describo hoy el por qué escribo porque no sé qué escribir:no veo lo bello.
Pero aún así escribo porque tengo palabras No tengo nada más. ... Por eso escribo.


















